EL DILEMA DEL VOTO Y LA TIERRA FÉRTIL
Cuando los
pueblos alcancen la verdadera educación, sabrán agradecer al líder beligerante
que, incluso arriesgando su propia existencia, logra mitigar la escasez y
devolver la dignidad a quienes se la han opacado.
Hoy leo con
profunda tristeza comentarios de mentes bloqueadas; seres que viven en comunidad,
pero olvidan que la convivencia pacífica da los frutos más dulces solo cuando
la semilla es lanzada en tierra fértil, limpia, y no en suelo manchado de
sangre inocente. Es doloroso ver a quienes disfrutan riendo como hienas ante
los anhelos nobles de unidad social y de aquellos candidatos que buscan
construir un camino certero.
Ahí radica
el gran dilema de nuestro sistema: en las urnas se iguala el voto del sabio,
del científico, del patriota, del historiador, del hombre de bien y del
generador de empleo, con el de la masa ignara, manipulada por las mafias, la
corrupción y el dinero fácil. Ese voto irresponsable es, en gran medida,
culpable de los males que afectan a Colombia, pues neutraliza la acción de los
honrados, de los que aman la patria con un pensamiento político firme y
concreto. Necesitamos ejecutivos que sepan orientar y dirigir para continuar el
camino hacia una convivencia pacífica, sin odios ni rencores.
— bernapuerta
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